Arrendamiento rústico de parcelas incluidas en Comunidades de Regantes

A la hora de redactar un contrato de arrendamiento rústico de una finca la cual pertenece a una Comunidad de Regantes es conveniente regular una serie de circunstancias especialmente significativas por tal situación partiendo de que el art. 1.2 de la Ley 49/2003, de 26 de noviembre, de Arrendamientos Rústicos (en adelante, “la LAR”) prevé que estos contratos se rigen por lo expresamente acordado por las partes, siempre que no se oponga a esta ley, aplicándose supletoriamente el Código Civil y, en su defecto, los usos y costumbres que sean aplicables.

En primer lugar deberán especificarse en el contrato de arrendamiento los datos catastrales de las parcelas arrendadas (referencia catastral, polígono, parcela, subparcela, superficie, tipo de cultivo…) y la Comunidad de Regantes a la que pertenece la finca objeto del contrato.

En segundo término, conviene prever expresamente que sea el arrendatario quien abone las cuotas y derramas que durante la vigencia del contrato gire la Comunidad de Regantes a la que está adscrita la finca arrendada, especificando que tales conceptos tendrán la consideración de cantidades asimiladas a la renta, y que ello, su impago podrá conllevar la resolución del contrato, siendo los posibles gastos derivados de la reclamación judicial que pudiera instarse sufragados por el arrendatario.

Dado que el art. 61.4 de Texto Refundido de la Ley de Aguas establece la obligación de regar exclusivamente las tierras incluidas en el perímetro de riego de una concesión de aguas públicas, se recomienda recoger de forma expresa que el arrendatario no podrá ceder y/o destinar las aguas de las que disfruta a fincas distintas a las arrendadas, corriendo a cargo del arrendatario cualquier sanción que pudiera imponerse al arrendador por tal incumplimiento y los gastos derivados por tal circunstancia.

En último lugar, conviene determinar cómo se realizará el abono de las cantidades que en su caso se giren directamente al arrendador por la Comunidad de Regantes, ya sea mediante domiciliación bancaria en la cuenta que determine el arrendatario o mediante el reembolso de dichas cantidades por el arrendatario una vez sean abonadas en primer término por el arrendador.

Publicado por Miguel Masso del Canto en la Revista «Agricultura» de Editorial Agrícola, número 1.048 de marzo de 2021, pg. 25.